Información Útil | Myanmar: ¿Qué ver y dónde dormir en Bagan?

Con los globos aerostáticos y las cúpulas de las pagodas al amanecer, Bagan es el mito del sudeste asiático, la perla de Myanmar, el sueño de muchos viajeros… Y, para mí, no era diferente. Desde que supe que iba a pisar Myanmar ¡estuve súper emocionada con la idea de visitar Bagan!

Quizá fueron las ganas y la emoción contenida durante tanto tiempo o quizá fue todo el tema de las tasas turísticas hiperdesproporcionadas que pone el gobierno de Myanmar (de las que os hablo más abajo)… aún no sé exactamente qué me pasó pero, aunque definitivamente no fue una decepción, Bagan no me emocionó tanto como yo me había imaginado. 🙁

Así que, aunque sea difícil, os recomiendo que no lo idealicéis y os dejéis sorprender por su belleza…

Un Poco Sobre la Ciudad

El nacimiento de Bagan data del siglo XI, cuando el Rey Anawrahta llegó al trono. Él, que decidió unificar el reino, también tomó la decisión de introducir el budismo en el país y, después de que Anawrahta llegara al trono, miles de pagodas y templos se construyeron en esta zona durante siglos, llegando a tener unas 4.000 en toda la zona.

Unos siglos más tarde, ya con el declive del imperio, muchas de estas construcciones se destuyeron a causa de terremotos y luchas por el poder del país.

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¿Qué Ver en Bagan?

Cuando se trata de Bagan, la mejor recomendación es perderse entre los templos, ya sea en bicicleta o en moto eléctrica (las únicas que dejan alquilar en la zona). Eso sí, si alquiláis una moto, vigilar de no resbalar con la arena de los caminos o podéis iros al suelo.

Por lo tanto, os recomiendo que os dejéis guiar por vuestra intuición y paréis en aquellos templos que os parezcan más bonitos o os apetezca más conocer, ya que hay muchísimos en la zona y es imposible visitarlos todos ni queriendo.

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Otra de las mejores cosas que hacer en Bagan es ver el atardecer (o el amanecer, para los menos dormilones) desde lo alto de una pagoda aunque, por lo que he leído ultimamente, parece que ahor está prohibido en muchas de ellas. Contemplar un atardecer, rodeada de la inmensidad, belleza y de muchas otras pagodas, en compañía o en solitario y ver como el sol se marcha en el horizonte para dar paso a la noche.

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Por cierto, en caso de que podáis subir a una, os recomiendo que vigiléis al subir y al bajar ya que los escalones suelen ser bastante pequeñitos y empinados, aunque no es demasiado peligroso (almenos no en la que yo subí). Ante todo, sed conscientes e id con cuidado y, sobretodo, recordar que es un lugar sagrado ¡así que sacaros los zapatos!

¿Dónde Dormir?

La zona de Bagan se encuentra a 190 kilómetros de Mandalay y se está divida en tres áreas: Nyaung U, Old Bagan y New Bagan. La zona de Old Bagan es, como podréis deducir, la que se encuentra más cerca de los templos más famosos y, por lo tanto, suele ser la zona más cara donde quedarse. Si buscáis una zona más asequible donde quedaros y con más opciones para comer, os sugiero la zona de Nyaung U.

Precisamente yo decidí quedarme en el Royal Bagan Hotel, ubicado en la misma zona de Nyaung U. La habitación era perfecta (una de las mejores en las que estuve en mis dos meses viajando por el sudeste asiático) y muy cómoda. ¡Además el baño era especialmente chulo!

Además el hotel tenía una piscina pequeñita pero muuuy chula y muy agradable para remojarse en las horas de más calor, unos ordenadores para los huéspedes e incluía el desayuno.

Tasas Turísticas en Myanmar

Hasta verano de 2016, existe una tasa turística de 25$ americanos por persona para entrar a la zona administrativa de Bagan. Esta misma tasa era de 15$ americanos por persona hasta 2015.

*Entiendo que puede haber muchas opiniones diversas sobre si se deben pagar estas tasas o no, pero en este caso me parecieron totalmente desproporcionadas. Sobretodo, teniendo en cuenta cómo han subido en los últimos años y que 1€ son casi 1.500 kyats y que, por ese dinero, puedes comer en un restaurante local en la zona de lago Inle. Por lo tanto, quiero remarcar que no estoy en contra de las tasas ni de los precios de las entradas mientras sean proporcionales, justificadas o sean para ayudar a la población local (y no sólo al gobierno, como en este caso).

Tecnicamente, no hay maneras de saltarse esta tasa, ya que hay un checkpoint en la entrada de la zona, pero nosotros conseguimos saltárnosla “sin querer” y esta fue la manera:

Cogimos una van en Monywa, nuestra parada anterior, junto con muchos otros locales y no sabemos muy bien por qué: si porque veníamos de Monywa (un sitio no muy turístico) o si porque llegamos en una van llena de locales ésta no paró en el checkpoint. Como el checkpoint estaba marcado en Google Maps y nos habían hablado de él, decidimos bajarnos de la van antes de llegar a “la parada final” o la estación de furgontas (just in case!). Cuando les dijimos que queríamos bajar allí, vimos que el conductor no estaba muy por la labor aunque al final tuvo que ceder porque hubieramos cogido la puerta y saltado de la furgoneta si hacía falta (bastante cómico y de película todo..), así que supusimos que sí, que debía haber otro checkpoint en la estación.

Si conseguís pasar sin pagar la tasa (que no puedo imaginar a cuanto habrá subido cuando vosotros lo visitéis), tened en cuenta que una vez paséis el checkpoint aún pueden “pillaros”, sobretodo si visitáis los cuatro templos principales así que.. ¡andaros con ojo!

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