Guía de Viaje – Myanmar: ¿Qué ver en Bagan?

Los globos aerostáticos, las cúpulas de las pagodas al amanecer… BAGAN. Bagan es el mito del sudeste asiático por excelencia, la perla de Myanmar y el sueño de muchos viajeros. Como entenderéis, para mí no era diferente. Desde de que decidí ir a Myanmar me moría de la emoción y soñaba con esos amaneceres vibrantes y mágicos.

Quizá eran tantas las ganas que le tenía, tanta emoción contenida que cuando llegué me llevé una pequeña decepción viajera. Viniendo de Mandalay y Monywa, dos ciudades nada turísticas, llegamos a otra ciudad ya completamente centrada en el turismo. Ya no había conexión especial entre locales y viajeros ni sonrisas mágicas sino tasas turísticas (de las que os hablo más abajo) y precios completamente desorbitados.

Sin duda, una realidad muy diferente de la que había leído en blogs de viajeros que la habían visitado solo un par de años antes que yo. Bagan es un lugar espectacular – no me malinterpretéis – pero, al igual que París o Roma, conviene no idealizarlo y dejarse sorprender.

Guía de Viaje – Myanmar: ¿Qué ver en Mandalay?

Mandalay fue mi primera parada en mi aventura birmana. Rápidamente, se convirtió en uno de mis lugares favoritos de todo el país. Me robó el corazón tan pronto como puse los pies en sus polvorientas calles. Sí, Mandalay no es la ciudad más bonita del mundo ni la más ordenada, pero sus gentes y su ambiente tienen un no se qué que qué se yo que me dejaron totalmente noqueada.

Casi dos años después, aún recuerdo lo bien que me sentí la primera vez que salí del hotel. Recorrí las calles de la ciudad y mirara donde mirara, veía gente sonriéndome al cruzar nuestras cálidas miradas. En sus miradas podías ver cómo te saludaban y te recibían de corazón… Sus miradas me hicieron sentir feliz y muy afortunada.

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